El papel de las Empresas de Servicios Temporales en la creación de empresa

Crear una empresa es quizá una de las experiencias más estimulantes. Las ideas fluyen día y noche sin control, mientras los asuntos pendientes se acumulan. Es el inicio de una etapa que puede cambiar la vida no solo del emprendedor, sino de sus empleados, clientes y comunidad en general.

En medio de este ajetreo inundado de adrenalina, consolidar el equipo de ensueño que materialice la visión del fundador es fundamental. Seguramente puestos clave quedarán en manos de gente de absoluta confianza que tal vez tenga una participación accionaria en la nueva compañía. Pero por más amplio que sea este círculo, es prácticamente imposible tener el 100% del talento humano dentro de él. Conformar, entonces, un equipo de recursos humanos sólido que atraiga las personas adecuadas es esencial para la supervivencia de la empresa, sobre todo para esos roles que pueden marcar el éxito o el fracaso de una idea.

No nos detendremos en los beneficios que trae una empresa de servicios temporales (EST) en los procesos administrativos. Navegar las leyes laborales, la revisión de hojas de vida, hacer seguimiento a las entrevistas y chequeo de antecedentes, por mencionar algunas partes del proceso, son cargas que fácilmente se pueden delegar en una EST experta para liberar tiempo que puede ser dedicado a fortalecer la estrategia de crecimiento.

Aquí la pregunta realmente relevante es ¿cómo apalancarse en las EST para extraer el mayor provecho posible? A diferencia de las empresas con trayectoria, los retos de talento de un startup son únicos, y su aliado en recursos humanos debe entenderlo así. Empecemos con el salario: una empresa emergente no puede competir con altos sueldos, ya que al inicio la asignación de recursos debe ser milimétrica para asegurarse que otras áreas, como producción y desarrollo, salgan avante. La EST debe estar consciente de estas necesidades y diseñar un plan de acción para atraer recursos valiosos.

El segundo ingrediente que una EST puede traer a la mesa como valor agregado es la estabilidad. Los emprendimientos tienen fama de ser pasajeros: según los registros de las cámaras de comercio del país, en promedio cerca del 70% de las pymes fracasan dentro de los primeros cinco años de su fundación. No es difícil imaginarse lo complejo que puede ser atraer buenos empleados con este lastre. Así las cosas, un talento que se emplea a través de una empresa de servicios temporal sabe que, si las cosas salen mal, la EST fácilmente puede reubicar su conocimiento y experticia en otra compañía. El riesgo para el empleado es mínimo y tiene incentivos para jugársela por una idea de negocio innovadora que le atraiga.

Por último, está comisionar a la EST puestos clave para la organización. Como ya se dijo, los recursos son limitados, así que, si se va a contar con una EST como aliada, lo más razonable sería utilizarla para encontrar los mejores elementos en pilares que ayuden a la sostenibilidad de largo plazo. Esencialmente, son cuatro las posiciones que encajan en esta descripción y aplica para casi cualquier tipo de emprendimiento. Si tales roles no existen, no cabe duda de que es valioso considerarlos:

  1. Director de desarrollo de producto. Sea lo que sea que ofrezca la empresa, su producto no puede quedarse estático. La oferta debe evolucionar de acuerdo con el mercado en el que se desenvuelve y estar acorde con los ciclos de vida del valor agregado a sus clientes, en especial si su fundamento es tecnológico o susceptible a cambios fuertes en periodos cortos de tiempo.
  2. Director de marketing. El advenimiento del internet y las redes sociales ha dejado irreconocible el mundo de la publicidad. El posicionamiento de una marca es quizá uno de los desafíos más arduos en medio de un mundo inundado de información. Hacer parte de este mundo digital de manera permanente, es indispensable si se quiere mantener una audiencia comprometida con el producto.
  3. Director de ventas. Para muchos, esta es la decisión más importante que un emprendimiento tendrá que hacer. Los dos colegas antes mencionados pueden hacer un trabajo maravilloso atrayendo interés, lo que no serviría de nada sin alguien que crea en la oferta tanto o más que el mismo fundador, y que pueda transformarla en un flujo de caja estable.
  4. Director de satisfacción al cliente. En este punto se puede pensar que, como dice el adagio popular, la empresa ya tiene mucho cacique y poco indio. Sería fácil asignar, entonces, al director de ventas todo lo relacionado con servicios postventa y la ejecución efectiva de la propuesta de valor. Aunque tentador y eficiente al principio, cualquier empresa que sea seria en su crecimiento sabe que el equipo de ventas debe estar enfocado y limitar el tiempo dedicado a peticiones, quejas y reclamos. Por eso, tener a alguien consagrado a mantener a los clientes felices, es razonable para que se convierta en un pivote de mejoramiento y fidelidad dentro de la base de compradores, evitando así que huyan al primer inconveniente (los cuales abundan en las empresas nuevas).

No cabe duda de que a esto podemos agregar el gerente financiero, el administrativo o cualquier otro que se ocurra. Al margen de eso, lo que queremos enfatizar es que la EST trae consigo una experticia invaluable que debe ser explotada para incorporar empleados que contribuyan y participen activamente en el crecimiento. Atrás deben quedar los prejuicios de que las EST solo son útiles para puestos operativos en empresas intensivas en mano de obra. Las empresas nuevas también pueden usar sus servicios para conformar unos cimientos sólidos que la lleven al siguiente nivel.



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