Costos y manejos del Ausentismo

Cuando un trabajador no se presenta a su sitio de trabajo a raíz de una incapacidad médica, desencadena una serie de efectos que golpean la productividad y el bolsillo de las empresas. En octubre de 2020, la ANDI reveló los resultados para el año 2019 de la Encuesta sobre Ausentismo Laboral e Incapacidades Médicas, que es quizá el sondeo más reciente y completo en cuanto a la medición de este fenómeno. Se recolectó información de 194 empresas que producen ingresos equivalentes al 26,4% del PIB, a través de 500.000 personas empleadas, lo que a su vez representa una nómina de $19,1 billones.

De acuerdo con la investigación, por cada 1.000 trabajadores, un empresario tuvo que lidiar con 1.260 casos de incapacidad y 7.300 días perdidos a causa de la ausencia de colaboradores. Esto equivale aproximadamente al 2,9% del total de días laborales en el año y un costo de 492 millones de pesos entre gastos directos (pago de incapacidades, licencias, permisos sindicales, etc.) e indirectos (salarios y prestaciones de reemplazos de las personas ausentes, capacitación y entrenamiento, horas extras y aumentos en la remuneración a compañeros con sobrecarga de trabajo).

Pero la factura del ausentismo no termina ahí: hay una probabilidad de encontrar 34 trabajadores con alguna restricción médica importante por cada 1.000 empleados, de los cuales cinco no aportarán nada a la productividad general. Esto supone un sobrecosto adicional de 149 millones de pesos anuales.

Es un desangre permanente de recursos que se origina no solo en el desconocimiento de la dimensión del fenómeno, sino por la incapacidad administrativa de implementar un plan de seguimiento a la frecuencia y las razones subyacentes de las ausencias intempestivas de sus trabajadores.

Adiciónenle, las incapacidades falsas o manipuladas, un flagelo que afectó a cuatro de cada 10 empresas colombianas en 2019. Además de las redes dedicadas a la expedición de documentación falsa, según los mismos encuestados por la ANDI, donde la práctica más común es la extensión deliberada de la incapacidad.


No obstante, si el ausentismo es el elefante en la habitación, a su sombra se encuentra un enemigo silencioso y mucho más difícil de medir: el presentismo. Este se refiere a empleados que, a pesar de padecer una afectación, deciden presentarse en su lugar de trabajo, con las implicaciones en productividad que esto tiene para sus tareas frente a su estado completamente sano. Las enfermedades que derivan en presentismo tienen una alta prevalencia, lo que provoca que sean erradamente confundidas con condiciones ‘comunes’ o normales, por lo que son forzadas a pasar desapercibidas por su aparente inocuidad. Por ejemplo, cuadros de influenza o alergias pueden ser interpretados con resfriados comunes, lo que puede desencadenar en fuertes dolores de cabeza o afectaciones respiratorias más graves. Otras, como la obesidad, la depresión o la ansiedad, ni siquiera son prescritas por personal médico calificado y pueden pasar desapercibidas por largos periodos de tiempo.

Conscientes de esta realidad, en T&S tenemos un sistema de detección temprana, que básicamente consta de dos componentes: 1) una evaluación médica especializada y rigurosa en el momento del ingreso del personal, así como un programa de seguimiento que permite identificar situaciones médicas que exponen al trabajador en la labor a desempeñar; y 2) contamos con un equipo de trabajo dedicado a la detección de incapacidades falsas o manipuladas, antes de que pasen a estudio por parte de las EPS, lo que claramente disminuye el riesgo de no pago por el sistema de salud.

Gracias a esto, en 2020 hemos logrado mantener un indicador de 2,9% en los días perdidos, similar a lo observador por la ANDI en 2019, a pesar de los enormes retos que presentó la pandemia para la detección acertada de casos de ausentismo. Sin embargo, por cada 1.000 empleados en misión que T&S administra, solo encontramos 12,2 casos de restricción médica, lo que sin duda es una solución efectiva de cara a los sobrecostos que esto implica.

Actualmente, en T&S estamos perfeccionando nuestro modelo de gestión de trabajo para atacar estos indicadores y levantar esta carga de nuestros clientes. No cabe duda que la virtualidad demanda métodos novedosos para la medición del ausentismo, por lo que estamos comprometidos por la efectividad y la productividad de los empleados que a diario proveemos a nuestros socios.



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